La escritura destruye la memoria. Los que la utilicen se harán olvidadizos
En el caso concreto del libro del Homo videns de Sartori, definitivamente se está más en contra que a favor de la exposición del hombre hacia el fenómeno de la televisión y los medios, pues para Giovanni Sartori los medios nos están afectando de sobremanera, esencialmente la televisión, puesto que esta produce una ruptura, prevaleciendo el hecho de ver al de hablar, o en todo caso el del lenguaje concreto o perceptivo al del abstracto o conceptual, atrasando nuestra evolución, desde un tradicional Homo sapiens hasta el Homo videns, producto de la pérdida de nuestros símbolos.
Como bien lo señala el mismo autor: “La televisión modifica la naturaleza misma de la comunicación, pues la traslada del contexto de la palabra (impresa o radiotransmitida) al contexto de la imagen y mientras la palabra es un símbolo que se resuelve en lo que significa, en lo que nos hace entender, la imagen es pura y simple representación visual, para verla basta con poseer sentido de la vista. Por ello, al producir imágenes, la televisión anula los conceptos y atrofia la capacidad de abstracción y con ella la capacidad de entender, modifica sustancialmente la relación entre entender y ver… y radicalmente empobrece el aparato cognoscitivo del Homo sapiens”.[1][2]
Con lo cual no estoy del todo a favor, puesto que considero que la sociedad esta desarrollando otro nivel de abstracción, capaz de captar mayor cantidad de códigos, aunque estos no se produzcan en sí, lo cual no considero que empobrezca nuestra capacidad sino que tan solo la transforma, dificultando en algunos casos la comunicación, pero dando mayores niveles de abstracción visual que luego podrían transformarse en símbolos, en fin, considero que es parte de la evolución y que no es ella la que nos está cambiando, sino que existe por el cambio que se esta produciendo en nuestra civilización, por ello veo más a los medios de comunicación como una extensión de las habilidades del humano, siendo estas un medio y no un fin.
Por otro lado es verdad que la televisión podría afectarnos en gran medida sino es usada con inteligencia, y crear daño en personas que no poseen la educación o un criterio suficiente, producto tal vez de la desinformación, como bien lo señala Sartori cuando califica a la televisión como la primera escuela del niño, lo cual no escapa de nuestra realidad Limeña: “Al crecer, el vídeo-niño se convierte en un adulto sordo de por vida a los estímulos de la lectura y del saber transmitidos por la cultura escrita. Es, pues, un adulto empobrecido marcado durante toda su vida por una atrofia cultural”.[2][3]
Por lo tanto considero que lo que se necesita es regulación para los niños, puesto que no considero correcto suprimir la libertad de expresión, lo que queda sería educar a nuestros niños en casa, a medida que vayan encontrando nexos con las nuevas tecnologías, darles los conocimientos suficientes como para aprovecharlas al máximo y sin abusos, creando un balance adecuado entre educación y diversión, productividad y ocio, puesto que considero aún más aberrante alejarlos de estas nuevas herramientas que cada vez estarán más involucradas en sus vidas.
Es por eso que se producen las aberraciones, porque en contextos como el nuestro en donde ni siquiera hay educación inicial, menos habrá una para la utilización de las tecnologías, pero esto es un problema coyuntural, por ello como dije, no es posible separarlas de sus vidas, puesto que ellos necesitaran códigos y herramientas muy distintos a los de antaño para su vida.
Estamos pasando de una sociedad en línea recta a una en espiral, pues poseemos mucho más información a la mano y conocemos de muchos más temas, muchas más posturas y puntos de vista, muchos más enfoques, métodos, sin necesidad de memorizarlos y a un clic de distancia.
